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Los talibanes dicen haber tomado el control de Panjshir mientras los vuelos de evacuación esperan autorización


FOTO DE ARCHIVO: Miembros del Frente de Resistencia Nacional afgano observan desde una casa cerca del valle de Panjshir, Afganistán, en esta captura obtenida de un vídeo sin fechar. FACILITADO POR EL FRENTE DE RESISTENCIA NACIONAL DE AFGANISTÁN/Facili

6 sep (Reuters) – Los talibanes reivindicaron el lunes su victoria sobre las fuerzas de la oposición en el valle de Panjshir, al noreste de Kabul, completando así su toma de Afganistán tras la sorprendente conquista de la capital el mes pasado y la caótica retirada de las tropas extranjeras.

Las redes sociales mostraban a miembros talibanes frente a la puerta del recinto del gobernador provincial de Panjshir tras los combates del fin de semana con el Frente de Resistencia Nacional de Afganistán (FRNA), dirigido por el líder panjshiri Ahmad Massoud.

«La provincia de Panjshir cayó completamente en manos del Emirato Islámico de Afganistán», tuiteó el lunes el portavoz del grupo insurgente islamista, Zabihullah Mujahid, añadiendo que algunos combatientes enemigos habían muerto en la batalla y otros habían huido.

«Con esta victoria y los últimos esfuerzos, nuestro país ha salido del torbellino de la guerra y nuestro pueblo tendrá una vida feliz en paz y plena libertad en todo el país».

Los talibanes aseguraron a los habitantes de Panjshir, que son étnicamente distintos de los talibanes de influencia pastún y que lucharon contra los islamistas durante su Gobierno de 1996 a 2001, que no habría ningún «acto discriminatorio contra ellos».

«Son nuestros hermanos y trabajarán juntos por un propósito común y el bienestar del país», dijo Mujahid.

No hubo noticias inmediatas de Massoud, que dirige una fuerza formada por restos del ejército afgano regular y unidades de las fuerzas especiales, así como por combatientes de las milicias locales.

El jefe de relaciones exteriores de la FRNA, Ali Maisam Nazary, dijo que la declaración de victoria de los talibanes era falsa y que las fuerzas de la oposición seguían luchando.

«Las fuerzas del FRNA están presentes en todas las posiciones estratégicas del valle para continuar la lucha», dijo en su página de Facebook (NASDAQ:FB).

Los talibanes habían comunicado anteriormente que sus fuerzas habían llegado a la capital de la provincia, Bazarak, y habían capturado grandes cantidades de armas y munición.

Mientras los combates se intensificaban en el valle el domingo, Massoud dijo que acogía con agrado las propuestas de los eruditos religiosos para llegar a un acuerdo negociado. Tras el estallido de los enfrentamientos hace unas dos semanas, se llevaron a cabo varios intentos de negociación, pero finalmente cesaron, y cada parte culpó a la otra de su fracaso.

Los talibanes se hicieron con el control del resto de Afganistán hace tres semanas, tomando el poder en Kabul el 15 de agosto tras el colapso del Gobierno respaldado por Occidente y la huida del presidente Ashraf Ghani.

Panjshir era el último reducto de resistencia armada contra los talibanes, con un historial de bastión difícil de conquistar. El escarpado valle montañoso todavía está plagado de restos de tanques destruidos durante la larga guerra contra la Unión Soviética en la década de 1980.

El FRNA dijo el domingo que su principal portavoz, Fahim Dashti, había muerto en los combates.

Dashti había sobrevivido al atentado suicida que mató al padre de Massoud, Ahmad Shah Massoud, el 9 de septiembre de 2001, dos días antes de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Los combates de Panjshir han sido el caso más destacado de resistencia a los talibanes.

Pero también se han celebrado pequeñas protestas aisladas por los derechos de las mujeres o en defensa de la bandera verde, roja y negra de la vencida república afgana en diferentes ciudades.

Los talibanes impusieron castigos violentos y prohibieron a las mujeres y a las niñas mayores ir a la escuela y trabajar cuando estaban en el poder, pero han tratado de presentar una cara más moderada esta vez.

VUELOS DE EVACUACIÓN

Las fuerzas extranjeras lideradas por Estados Unidos evacuaron a unos 124.000 extranjeros y afganos en situación de riesgo en las semanas previas a la salida de las últimas tropas estadounidenses de Kabul, aunque cientos de miles de personas que temen las represalias de los talibanes se quedaron atrás.

Unas 1.000 personas, entre ellas estadounidenses, llevan días atrapadas en el norte de Afganistán a la espera de que se autorice la salida de sus vuelos chárter, dijo un organizador a Reuters, culpando del retraso al Departamento de Estado de Estados Unidos.

Una fuente dijo que el Departamento de Estado estadounidense no había comunicado a los talibanes su aprobación para la salida de los vuelos desde el aeropuerto internacional de la ciudad norteña de Mazar-i-Sharif ni había validado un lugar de aterrizaje.

«Tienen que rendir cuentas por haber puesto en peligro la vida de estas personas», dijo la fuente, que pidió el anonimato debido a lo delicado del asunto. 

Reuters no pudo verificar de forma independiente los detalles del relato.

Una fuente oficial estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, cuestionó la idea de que los estadounidenses estuvieran en peligro, diciendo que el Gobierno de Estados Unidos «no ha confirmado que haya ningún estadounidense en Mazar-i-Sharif tratando de salir del aeropuerto».

Estados Unidos no tenía personal sobre el terreno y, por tanto, no pudo confirmar los detalles básicos de los vuelos chárter, dijo el portavoz.

«Haremos que los talibanes cumplan su promesa de dejar que la gente salga libremente de Afganistán», añadió el portavoz.

Las potencias occidentales afirman estar dispuestas a dialogar con los talibanes y a enviar ayuda humanitaria a aquellos afectados por la sequía y la guerra, pero que el reconocimiento formal del Gobierno talibán y una asistencia económica más amplia dependerán de que se tomen medidas -y no sólo promesas- para salvaguardar los derechos humanos.

Las Naciones Unidas dijeron que convocarían una conferencia internacional de ayuda el 13 de septiembre para ayudar a evitar lo que el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, calificó de catástrofe humanitaria inminente.

(Información de las oficinas de Reuters; redacción de Stephen Coates; edición de Simon Cameron-Moore; traducido por José Muñoz en la redacción de Gdańsk)

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