Visión del mercado

La inflación oficial lleva años siendo más falsa que una moneda de 3 euros

Docenas de huevos de 10 huevos. Litros de leche, de tres cuartos de litro. Casi todos los artículos de limpieza con dos o tres dedos menos de contenido. Subidas atroces del precio de la luz, de los alimentos, de los combustibles, los alquileres, los inmuebles. Llevamos años con esta canción, que no ha aparecido en las estadísticas, pero sí en los bolsillos de los consumidores.

Más: subidas de los colegios, de las telecos, de las nuevas tecnologías. Y del número de asesores políticos, de los impuestos, que salen de los mismos bolsillos. ¿Son estos últimos, inflación o no? Si hablas con la gente de la calle, siempre con mascarilla puesta, por, como de la inflación oficial, no te puedes fiar de nadie, comprobarás como todos se encomiendan a la divinidad, todos miran al cielo para agachar la cabeza a continuación y rezar. Lo que nos dicen que es, no es. Más pobreza, no recogida en los apuntes oficiales.

Escribí hace dos años: «La inflación es un mito, como tantos otros, en un ciclo de represión financiera atroz»:  «Hace tiempo saltó la noticia (ya vieja en otros lares y hogares del viejo y nuevo Continente) de que el Reino Unido detecta más de 2.500 productos que han reducido su tamaño, pero no su precio: 2.529 productos, la mayor parte dentro de la categoría de alimentación y bebidas, han reducido su tamaño desde 2012 sin bajar de precio, según un estudio realizado por la Oficina Nacional de Estadística de Reino Unido (ONS), que cuestiona el impacto del ‘Brexit’ o de la evolución del precio de las materias primas en las decisiones de las empresas».

«Por el contrario, el estudio constata que en el mismo periodo de tiempo únicamente 614 productos han registrado un aumento de tamaño sin que este incremento se haya traducido en un mayor precio. Este fenómeno, conocido como ‘shrinkflation’, parece no haber tenido un impacto particularmente destacado sobre la evolución de la inflación, señala la oficina estadística británica, con la salvedad de la subcategoría de azúcares, mermeladas, chocolates y golosinas, donde desde 2012 la reducción de tamaño de los productos ha contribuido al aumento de precios en 1,22 puntos porcentuales».

También apunté: Nadie se cree la inflación oficial. La real es mucho más alta. En este contexto, arrecian las críticas contra la política monetaria del BCE. Y no solo desde Alemania. La mayor parte de los bancos europeos aumentan su enfrentamiento contra la máxima autoridad monetaria. Apuntes breves, pero muy sólidos: ¿La política monetaria ultra floja se basa en datos de inflación inflados incorrectamente? S&P dijo que el BCE debería incluir los costos de los propietarios en los cálculos de vivienda. Si el BCE hubiera estado apuntando a esta medida de inflación más alta, podrían haberse abstenido de reiniciar la QE. (Vía Bloomberg). Otro más: Inflación, sarcasmo y Santa Claus: ¿La inflación no es un evento durante dos décadas? Aparentemente, los precios apenas han subido en los últimos 20 años. Cada vez que viajo se está volviendo cada vez más barato. Fin del sarcasmo. Gracias a Dios, todos creemos en los datos del gobierno y en Santa Claus también (Tiho [email protected])», me dice el analista jefe de un banco.

Inflation

 

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