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El blanco se vuelve negro: la ceniza volcánica oscurece las salinas de La Palma

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Andrés Hernández, gerente de las salinas de Teneguía, muestra cómo quedaron dañadas por la acción de las cenizas provocadas por la erupción del volcán Cumbre Vieja en Fuencaliente, en la isla canaria de La Palma, España, el 7 de octubre, 2021. Pi

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Por Silvio Castellanos y Juan Medina

LA PALMA, España, 8 oct (Reuters) – Un manto de ceniza volcánica ha ennegrecido las inmaculadas salinas blancas de Andrés Hernández, arruinando alrededor de un tercio de su producción anual en las últimas dos semanas desde que el volcán Cumbre Vieja entró en erupción en la isla española de La Palma.

La familia Hernández está acostumbrada a vivir bajo la amenaza de los volcanes: en la última erupción de La Palma, hace 50 años, la lava se detuvo a sólo 200 metros de las salinas de su familia, dejándolas fuera de servicio durante dos años.

Ahora, Hernández, tercera generación de propietarios de salinas, está decidido a limpiar y seguir fabricando sal.

«Costará mucho trabajo recuperar, pero recuperaremos este entorno», dijo a Reuters, añadiendo que muchos isleños tuvieron mucha menos suerte, ya que perdieron sus casas y sus medios de vida.

El volcán, situado a 18 km de las salinas de Fuencaliente, lleva lanzando chorros de lava y ceniza desde el 19 de septiembre, destruyendo cientos de edificios y granjas y obligando a evacuar a miles de personas.

Pero aún no se han evaluado adecuadamente los daños económicos.

«Las salinas estaban para recolectar en el momento de la caída de la ceniza, y se ha llenado totalmente. Ha creado  la  costra superior y no puede ser separada. No se puede separar la ceniza de la sal, está totalmente impregnada en el grano. Separarlo es imposible», dijo Hernández, añadiendo que hasta 200 toneladas de sal se habían arruinado.

La erupción también ha disuadido a los visitantes de las salinas, que son también uno de los atractivos turísticos de la isla.

«Queda muchísima tristeza, y a nosotros como propietarios de este lugar y que vivimos en el entorno, ver cómo se encuentran las salinas… parece una salina totalmente abandonada, que no hay actividad», dijo Hernández.

Pero las salinas sobrevivirán.

«Nuestra experiencia con los volcanes viene de tiempo, de otras generaciones», dijo.

(Redacción de Emma Pinedo, edición de Andrei Khalip y Mike Collett-White, traducido por José Muñoz en la redacción de Gdansk)

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