Economía

Ecuador ofertará proyectos de inversión por 30.000 millones de dólares


Ecuador ofertará proyectos de inversión por 30.000 millones de dólares

Elías L. Benarroch

Quito, 9 sep (.).- Ecuador ofertará un portafolio de casi 30.000 millones de dólares para captar inversión extranjera, en un «ambicioso proyecto» para relanzar la economía hasta 2025 y llegar al objetivo de dos millones de puestos de trabajo en la actual legislatura.

«Vamos a trabajar en un ambicioso proyecto que convoque cerca de 30.000 millones de dólares de inversión extranjera en los próximos cuatro años de Gobierno», dijo el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, en una entrevista con Efe con motivo de sus primeros 100 días de gestión.

El objetivo, agregó, es lograr un crecimiento económico «superior al 5 % en los dos últimos años» de su legislatura, y desarrollar proyectos de inversión que generen empleo «hasta cumplir la meta de dos millones durante los cuatro años de Gobierno».

Ecuador vive desde 2019 una falta de liquidez en sus arcas públicas que se ha visto agravada por la pandemia de la covid-19, y su perspectiva de crecimiento de alrededor del 3 % para este año -un porcentaje de los más bajos de América Latina, según la CEPAL- representa menos de la mitad de lo perdido en 2020, un 7,8 %.

ACUERDO CON EL FMI

Lasso, que llegó al poder en mayo pasado, se planteó como primera medida la vacunación de nueve millones de personas en los primeros cien días de gobierno, lo cual ya ha conseguido, e inicia ahora una reactivación que depende de la inyección de capital extranjero para poder mantener a flote sus finanzas y reactivar sectores duramente castigados.

En ese sentido, esos indicadores serán «a partir de ahora su preocupación», y recordó el anuncio este miércoles de un acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que abrirá la puerta a 4.500 millones de dólares de financiación de varios multilaterales.

Un dinero que será empleado en «proyectos sociales como bonos de desarrollo humano o lucha contra la desnutrición infantil», y que servirá como «vía de solución» para las arcas fiscales «para al menos 2021 y 2022».

Preguntado sobre las condiciones del acuerdo, dado que uno anterior acabó sacando a la calle a miles de ecuatorianos en octubre de 2019, en la peor revuelta civil en décadas, el nuevo mandatario aseguró que el actual tiene mejores condiciones.

El anterior «requería para 2022 una reforma tributaria equivalente al 2,5 % del PIB (producto interior bruto), aproximadamente 2.500 millones de dólares», pero el actual incluye un compromiso de «apenas el 0,7 por ciento del PIB» ese mismo año.

«Es decir, ha habido una gran flexibilización en la negociación y una aceptación de parte del FMI. Las condiciones de Ecuador son distintas hoy», declaró el presidente al recordar su objetivo de duplicar la producción de petróleo a un millón de barriles diarios en 2025, lo que requeriría «unos 16.000 millones de dólares en inversión privada».

Una estrategia que puede despertar sensibilidades con el sector indígena, tradicional defensor de la naturaleza y al que el presidente intenta sentar en una mesa de diálogo, por ahora sin éxito.

LA DEUDA CRECIENTE

Y es que para el mandatario, que afronta índices de empleo precario (7 de cada 10 no tienen empleo formal) y de pobreza (34 %) que suponen un retroceso de diez años en el país andino, lo importante en este momento es «aprovechar los recursos naturales de manera sustentable» para resolver los problemas sociales.

«Tenemos una gran cantidad de ecuatorianos que demandan de la ayuda del Estado para salir de esa zona de pobreza. ¡Ese es mi objetivo y esa es mi preocupación! Lo que tenemos que hacer no es lo que Guillermo Lasso quiere, ni un dirigente indígena o laboral, es lo que le que conviene al Ecuador», subrayó.

Ecuador obtuvo el año pasado alrededor de 7.000 millones de dólares en cómodos préstamos de multilaterales para tapar el agujero fiscal, pero seguirá dependiendo de esa ayuda éste y el próximo año.

Una ayuda que, según Lasso, sólo se acabará cuando el país tenga «superávit fiscal», lo que proyecta para 2025, porque «no tomar deuda cuando tienes un déficit, o querer quebrar el déficit de la noche a la mañana, es correr el riesgo de un colapso en la economía».

«Recibí el Gobierno con un déficit estructural cercano a 5 puntos del PIB, 5.000 millones. Para 2022, estamos planteando un déficit de 2.800 millones y, a lo largo de cuatro años, un superávit que permita a futuros gobiernos reducir la deuda», aseguró.

Y, sin embargo, el presidente no se plantea la emisión de deuda en los mercados este año, aunque «sí el próximo», quizá cuando su país esté en mejores condiciones.

IMPUESTOS

Encadenado entre la imposibilidad de reducir los impuestos para alentar el consumo, y el no subirlos para evitar un conflicto social, apelará a los más ricos para financiar los gastos de la pandemia.

«Hay que racionalizar el manejo tributario y el objetivo es que, el costo de la pandemia recaiga sobre aquellos que más tenemos en Ecuador, es decir, impuestos focalizados a apenas el 4 % de la población», manifestó, sin ofrecer detalles sobre un proyecto de ley que presentará a la Asamblea muy pronto.

También insistió en fortalecer las finanzas públicas «siendo mucho más eficiente en la lucha contra la corrupción» y «la administración de recursos», porque Ecuador ha sido un país «muy mal administrado en los últimos catorce años, donde ha imperado la demagogia y el populismo, y no se diga la corrupción y el despilfarro».

Reconoce que, si bien existen «problemas de falta de liquidez en el campo fiscal, con un alto endeudamiento», Ecuador «es un país solvente» gracias a sus recursos y potencial. Palabra de un exbanquero convertido en presidente.

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