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Dos giros de guión inesperados: la contienda política frena la ampliación


Dos giros de guión inesperados: la contienda política frena la ampliación

Martí Puig

Barcelona, 11 sep (.).- El proyecto de ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat, que Bruselas vigilaba de cerca por su potencial impacto medioambiental en el Delta del Llobregat, ha embarrancado tras meses de debate a causa de la falta de consenso político y pese al respaldo de los principales actores económicos.

En un mes, la película ha dado dos giros de guión inesperados.

EL ACUERDO SORPRESA DE AGOSTO

El 3 de agosto era el día elegido por Gobierno y Generalitat para anunciar el acuerdo inicial, pero los hechos se precipitaron ya el lunes 2 al saltar a la luz pública un encuentro que no constaba en la agenda oficial entre la ministra de Transporte, Raquel Sánchez y el vicepresidente del Govern y conseller de Políticas Digitales y Territorio, Jordi Puigneró.

Ello obligó a la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, y al propio Puigneró a dar cuenta del acuerdo alcanzado en la rueda de prensa posterior a la Comisión Bilateral Generalitat-Estado, algo que hicieron con poco detalle del proyecto.

Y es que el acuerdo, del que no quedó más constancia escrita que los comunicados de prensa, no entraba en el detalle sobre cómo sería la ampliación, algo que se dejaba para el Plan Director.

Las notas de prensa de Gobierno y Generalitat tampoco decían exactamente lo mismo: la primera dejaba claro que «se realizará la ampliación de la pista el Este» (es decir, invadiendo el estanque de La Ricarda), mientras que la segunda incidía en que se debía «reducir a la mínima expresión cualquier afectación a entornos medioambientales protegidos», sin más concreciones.

De modo que Gobierno y Generalitat pactaron dar vía libre a la inversión y concretar más adelante el contenido del Plan Director. Dicho de otra forma: en agosto no se firmó la paz, se acordó una frágil tregua que el 3 de septiembre saltó por los aires.

CRONOLOGÍA DE UN DESENCUENTRO

Aena (MC:AENA), participada en un 51 % por el Estado, presentó el viernes 3 de septiembre a las administraciones locales el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) que el Consejo de Ministros debía aprobar a finales de mes.

Un DORA sin sorpresas que recogía la propuesta que desde noviembre de 2019 Aena había expuesto a la Generalitat, esto es, que la extensión de la tercera pista del Aeropuerto de Barcelona invadiría en parte el estanque de La Ricarda, en el espacio natural del Delta del Llobregat.

El DORA es el documento que recoge futuras inversiones, pero estas no se concretan hasta el Plan Director, que suele cerrarse unos dos años después. Es decir: en el DORA debía constar el proyecto de ampliación para que luego el Plan Director pudiera desarrollarlo, aún con sustanciales modificaciones.

Pero el Ayuntamiento de El Prat, totalmente opuesto a la propuesta de Aena y cuyo alcalde es Lluis Mijoler, de los comunes, convocó una rueda de prensa al detectar en la reunión del viernes una oportunidad para que la ampliación volviera a ocupar portadas tras un mes en segundo plano.

Una vez que el contenido del DORA saltó a los medios, desde Vicepresidencia del Govern (controlada por JxCat) llamaron a la calma asegurando que nada se salía de lo acordado y que el Plan Director todavía debía ser redactado.

No lo entendió igual el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, de ERC, que reclamó a Aena que «rectificara». El sábado, el Govern fijó posición común a través de su portavoz, Patrícia Plaja: «No se avalará ningún proyecto que destroce La Ricarda».

Ya el lunes, desde ERC se insinuó que algún conseller podría participar en una manifestación de rechazo a la ampliación; el martes, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, anunció que visitaría el jueves La Ricarda: una manera de evidenciar que Unidas Podemos, que comparte Ejecutivo con el PSOE, no avalaría la ampliación; de ahí al miércoles, cuando la ministra Sánchez anuncia que la ampliación finalmente no se hará.

LOS PLANES DE AMPLIACIÓN

Aena presentó por primera vez en noviembre de 2019 su proyecto al entonces conseller Damià Calvet, quien se mostró reacio -a diferencia del actual vicepresidente catalán, Jordi Puigneró- a una propuesta que siempre ha topado con el escollo de la afectación medioambiental.

Ello obligaba a que de Bruselas dependiera la luz verde al proyecto y en este sentido el comisario de Medio Ambiente, Virginijus Sinkevicius, advirtió en una carta que dio a conocer EFE de que antes de que «pueda salir adelante» la ampliación «es necesario abordar las deficiencias» en el Delta del Llobregat, por las cuales el ejecutivo comunitario ha abierto dos procedimientos de infracción a España.

Aena siempre ha asumido que era necesario compensar la pérdida de terreno protegido si se invadía La Ricarda, dado que de otra forma la Comisión Europea nunca habría dado su visto bueno: en concreto, el gestor aeroportuario proyectaba proteger 280 nuevas hectáreas.

Una extensión de terreno, eso sí, significativamente inferior a las 1.091 hectáreas que el Govern ya planteaba proteger como respuesta a las advertencias de Bruselas.

En cualquier caso, Aena defendía que la ampliación era una cuestión de interés público superior -por su impacto económico- y daba por hecho el aval de Bruselas si se lograba suficiente consenso político.

¿SIN ALTERNATIVAS?

Podría ampliarse la capacidad del Aeropuerto sin invadir La Ricarda aumentando la frecuencia de vuelos hasta las 90 operaciones por hora, con el actual funcionamiento de pistas. Pero ninguna administración ha contemplado esa opción, que conllevaría mayores molestias de ruido para 16.940 vecinos de Castelldefels y Gavà, según datos facilitados a EFE por estos dos municipios.

Asimismo, todos los actores implicados han coincidido en «la necesidad de disponer de más destinaciones y más frecuencias intercontinentales», según el documento de síntesis de las reuniones técnicas entre administraciones.

La ampliación pretendía convertir el Aeropuerto de Barcelona en un nodo de conexiones intercontinentales con una capacidad de hasta 72 millones de pasajeros anuales, un proyecto que, según un estudio encargado por Aena a investigadores de la UB, supondría elevar la contribución al PIB catalán del actual 6,8 % al 8,9 %.

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(Recursos de archivo en www.lafototeca.com Cód: 13468893 y otros)

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