Visión del mercado

Baja posibilidad de endurecimiento de la Fed con nuevos datos de inflación

El índice de precios al consumidor de EE.UU. (IPC) registró un aumento intermensual inferior al pronóstico del consenso de 0.3% en lugar del 0.4%, lo que llevó a los inversionistas en bonos a ajustar sus expectativas sobre el momento en que la Reserva Federal comenzaría a endurecer su política monetaria. El aumento interanual fue el previsto, del 5.3%.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro habían subido el viernes tras la subida del 8.3% del índice de precios al productor, pero retrocedieron el lunes y volvieron a caer tras la publicación del informe del IPC. El rendimiento del índice de referencia a 10 años bajó hasta el 1.263% antes de recuperarse hasta el 1.273%, lo que supone un descenso de más de 5 puntos base en el día.

Los inversionistas que esperaban que la Reserva Federal estableciera un calendario para reducir sus compras de bonos tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la semana que viene, ahora creen que los responsables de formular políticas podrían esperar hasta la reunión del 2 y 3 de noviembre para anunciar los planes de reducción.

Sin embargo, en la reunión de la próxima semana se presentarán las actualizaciones trimestrales de las proyecciones de los miembros del FOMC sobre la inflación y las tasas de interés.

La caída de los rendimientos del Tesoro indica un creciente escepticismo sobre la reflación, ya que parece probable que el resurgimiento de las infecciones COVID-19 frene la recuperación económica. El informe sobre el empleo de principios de mes mostró que sólo se añadieron 235,000 puestos de trabajo, una cifra muy inferior a la esperada de 720,000, lo que también suscita dudas sobre la solidez de la recuperación.

La incertidumbre acerca de la acción del Congreso sobre el techo de la deuda también está apoyando los precios del Tesoro, manteniendo los rendimientos bajos. La suspensión de dos años del techo de la deuda expiró a finales de julio y la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, advierte que el gobierno se quedará sin opciones para pagar sus facturas en algún momento del próximo mes.

La excepción son las letras del Tesoro a corto plazo que maduran a finales de octubre o principios de noviembre. Los rendimientos de estas letras son un poco más altos que los que vencen en septiembre o diciembre, aunque el impago es muy poco probable.

También se avecina la fecha límite del 1 de octubre para un nuevo presupuesto. Si no se aprueba, podría producirse un cierre parcial del gobierno, aunque el Congreso suele recurrir a prórrogas. Sin embargo, en una legislatura tan dividida y con fuertes enfrentamientos partidistas, es difícil predecir quién cederá primero.

Si se añade el debate sobre el plan de gastos del presidente Joe Biden, de 3.5 billones de dólares, que los demócratas esperan aprobar sin los votos de los republicanos, se tiene un septiembre cargado de riesgos políticos por cuestiones fiscales.

Los inversionistas en bonos de la eurozona también acogieron con satisfacción las noticias sobre la inflación en Estados Unidos. El rendimiento del bono alemán de referencia a 10 años se alejó de los máximos de dos meses para caer a menos 0.345% tras el informe del IPC estadounidense. El rendimiento había subido hasta casi un 0.3% después de que un nuevo lote de bonos a dos años no atrajera mucha demanda.

Alemania se enfrenta a la perspectiva de un canciller socialdemócrata, ya que el ex alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz, y su partido lideran las encuestas a menos de dos semanas de las elecciones nacionales.

Si los sondeos son correctos, la coalición de gobierno tendrá que incluir tres partidos por primera vez en la historia de la posguerra, y Scholz se convertiría en el cuarto canciller de centro-izquierda. Es concebible que los democristianos de centro-derecha puedan encabezar un gobierno aunque el partido quede en segundo lugar, dependiendo de cómo se alineen las posibles coaliciones en materia de política.

Italia tuvo más éxito con nuevos lotes de bonos a tres, siete y 30 años, recaudando un total de 5,750 millones de euros, y permitiendo que el rendimiento del bono de referencia a 10 años se redujera unos 3.5 puntos básicos respecto a la última hora de operación del lunes, hasta cerca del 0.65%.

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